Los parques naturales de este inmenso país condensan la esencia del África más indomita: fauna salvaje y un territorio lleno de cañones, bosques y litoral.

Los paisajes que bordean Sudáfrica desconciertan por su belleza y grandiosidad. Un territorio abrupto se abre a ambos lados de una autovía perfectamente asfaltada que, en  un continente donde escasean las buenas carreteras, sorprende tanto como el paisaje.

Las montañas, cañones y riscos están cubiertos por una selva espesa en la que se internan senderos que conducen hasta puestos panorámicos (miradores). Frente a esos miradores, el bosque se abre y deja a la vista mesetas, montes y gargantas por las que se desploman las aguas de los ríos que luego serpentean entre cortados. Cada cascada exhibe una belleza en particular.

KADISHI TUFA

Para acceder a esos miradores hay que internarse a pie por pistas angostas rodeadas de vegetación. Infinidad de aves y monos de distintas especies llenan el aire de sonidos. Si se camina en silencio, es posible toparse con algún antílope, un oribí e incluso un kudú.

Antílope
Oribí
Kudú

PILGRIM´S REST

Es un pueblecito que parece salido de un relato sobre la exploración del cono sur africano. Casas de madera de aspecto colonial salpican las calles con techos bajos y pintura de varíos colores.

Pilgrim´s Rest

EL CAÑÓN DEL RÍO BLYDE

La soledad de las primeras horas del día permiten ver muchos más animales e incluso alguna escena de caza. Al llegar al cañón del río Blyde se empieza a del escender a pie recibiendo el fresco que viene de la selva cargado de olores y sonidos.Tercero en el mundo, el Blyde es el barranco más verde de todos. Sus 26 Km de longitud y hasta 800 metros de profundidad están cubiertos por un bosque subtropical que parece el escenario de una película fantástica.

El cañón del río Blyde

EL PARQUE NACIONAL KRUGER

Con sus más de 2 millones de hectáreas es el más famoso de los más de 400 parques del país. Se creó en 1926 uniendo varias reservas y fiel a sus orígenes cuenta aún con 7 reservas privadas en su interior. La de Mala Mala es la más antigua y con 13000 hectáreas la mayor de todas, aunque apenas es una parcelita comparada con la parte estatal del parque.

Parque Nacional Kruger

Recorrer el Kruger puede llevar semanas. Pero cuando penetras en su interior acacias, praderas, jirafas y antílopes introducen al viajero de lleno en esa vida salvaje con la que había soñado, aunque la aventura queda algo descafeinada por la carretera asfaltada y los vehículos de turista con cámaras. En la parte pública del Kruger no está permitido salirse de la carretera, así que para contemplar los animales hay que esperar a que estos se acerquen.

Elefante P. N. Kruger

RESERVA PRIVADA MALA MALA

Las 13000 hectáreas de esta reserva privada llevan desde 1927 bajo la gestión y protección de unos propietarios que han sabido reconvertir una antigua finca de caza en la primera reserva sudafricana especializada en safari fotográfico. Aquí si se puede salir de las pistas y seguir las huellas de la fauna más representativa y fascinante del continente.

Los primeros animales que buscamos fotografiar son los cinco grandes o big five: elefante, león, búfalo, leopardo y rinoceronte. En realidad constituyen el aperitivo de la reserva en la que habitan infinidades de antílopes y aves.

Al caer la noche prosigue el safari donde se muestran los desconocidos animales de la noche africana.

Reserva Privada Mala Mala

Los cinco grandes o «Big Five»

PARQUE NACIONAL ISIMANGALISO

Es un humedal costero con una una increible diversidad de ecosistemas y las mayores colonias de hipopótamos y aves del país. Esta reserva contiene un mosaico de diferentes ecosistemas, pero lo más remarcable es que rezuma agua por todas partes.

Hay marismas, ríos, lagos, marjales, costas, etc. Se atraviesa una amplia sabana arbolada de suave relieve y una extensa marisma se abre a su paso.

Es el lago Santa Lucia, el mayor cono sur africano y corazón del parque. Miles de flamencos sobrevuelan el lago y grandes grupos de hipopótamos – La mayor población del África austral – permanecen en las aguas abiertas.

Hipopótamo lago Santa Lucia

Isimangaliso es el tercer parque en extensión del país y cuenta con más especies animales que el Kruger. Gracias a ese desconomiciento y fama, apenas viajeros rodando por sus pistas y vías fluviales. Más de 3800 Km2 de sabana, selva, pantanos, dunas, lagos, playas y arrecifes donde la presencia de turistas es inexistente. En Isimangaliso podremos realizar safaris nocturnos para fotografiar leopardos, cabalgatas en las playas donde anidan aves de más de 400 especies, buceo en los arrecifes coralinos más meridionales de África y cenas junto al fuego de un campamento bajo un dosel cuajado de estrellas.

HLANE ROYAL NATIONAL PARK

Con 22000 hectáreas fiel a su nombre – HLANE «vida salvaje»  en lengua suazi – el mayor parque nacional del país es una gran reserva de fauna africana, en la que abundan felinos, elefantes, buitres africanos y marabús. Las cercas le quitan encanto pero permiten aproximarse a pocos metros de los animales.

Nsoko

NSOKO, UN PEQUEÑO PUEBLO SUAZI

En este pequeño pueblo nos podremos alojar en sus típicas chozas que están hechas de paja y son tan bonitas como incomodas. Podremos comprar un cesto, una talla, un brazalete o un tejido hecho a mano por mujeres suazi.

 DURBAN, LA GRAN CIUDAD DE LA COSTA

Esta vibrante ciudad, a 245 km al sur de Santa Lucia, podremos realizar actividades culturales, ocio nocturno, podremos disfrutar de las extensas playas en su Milla Dorada y la larga franja de arena tostada en la que la ciudad se asoma al océano Índico.

Desde allí podremos ir a las míticas montañas del Dragón – Drakensberg – donde su cordillera recortada sobre colinas de verde intenso y lagos que reflejan los bosques que los bordean contribuye con su belleza a cautivarnos definitivamente.

 

Drakensberg
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