Etiopía

Etiopía, es el país africano con mayor número de monumentos declarados patrimonio de la humanidad por la UNESCO, la segunda nación más antigua del mundo en haber abrazado el cristianismo, posee un calendario único, un sistema horario diferente, una lengua cuyo alfabeto no se parece a ningún otro (el amárico),… Y por si todo esto no fuera suficiente, la antigua Abisinia es además la única nación de África que nunca ha sido colonizada por una potencia extranjera. Etiopía alardea, y con razón, de ser un país único y diferente dentro del complejo puzzle africano, una nación que esconde multitud de tesoros y mitos que alimentan su inquebrantable orgullo.

Addis Abbeba

Es la capital y donde está el aeropuerto internacional, así que es casi paso obligado. No tiene muchos atractivos. Los lugares a visitar son: Museo Nacional de Etiopía, donde se encuentra Lucy, el esqueleto de una Australopithecus Afarensis de 3,5 millones de años, el Mercato, un gran mercado al aire libre donde puedes encontrar de todo, Cátedral de Trinidad Selassie, construida en 1941 y lugar donde se encuentran los restos del Rey Haile Selassie y la Reina Menen, Museo Etnográfico, que fue el palacio del Emperador Haile Selassie y ofrece la posibilidad de ver como vivía la realeza etíope.

LALIBELA, LA PETRA AFRICANA

Lalibela es la joya del incipiente turismo etíope, una ciudad dibujada entre valles de belleza hipnótica y casitas de planta circular y techo de paja. Once iglesias excavadas en la roca componen el singular patrimonio de uno de los lugares más impresionantes de mundo. Porque no importa cuántas fotos hayas visto de estos prodigios arquitectónicos, cuánto hayas leído sobre ellas, nada te prepara para la experiencia de asistir a una ceremonia al despuntar el alba, cuando una interminable procesión de peregrinos ataviados con su túnica blanca, el wagi, recitan en tono monocorde sus oraciones.

En Lalibela tenemos la oportunidad de descubrir la ceremonia del café, ese ritual pausado, artesanal y sobre todo aromático que las mujeres etíopes realizan hasta cinco veces al día. Y es que el café es la bebida nacional por excelencia en Etiopía, no en vano es considerado uno de los mejores del mundo y según muchos donde se sitúa el origen del mismo. Desde el molido de los granos del café, su infusión en los preciosos “jabenas” y el aderezo final con mucha azúcar, la ceremonia del café es una experiencia de belleza extraordinaria.

Lalibela es un lugar de peregrinación y una de las ciudades más interesantes que he visitado en África. Su gran atractivo son las iglesias excavadas de Lalibela, que son un conjunto de once iglesias que han sido talladas bajo la superficie de la tierra sobre enormes rocas basálticas. Estas maravillas arquitectónicas fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1978.

BAHIR DAR Y EL LAGO TANA

Bahir Dar es como un gran jardín. Un soplo de aire fresco después de la extraña (por llamarla de alguna manera) Adís Abeba. Vegetación sublime, jacarandas, limoneros, higueras… y como telón de fondo un lago, el Tana, que con sus 84 km de largo y 66 km de ancho constituye la principal fuente del Nilo Azul.

Distribuidos en la península y en algunas de las islas desperdigadas por el lago se encuentran una docena de monasterios de planta circular de cuya existencia prácticamente se ignoraba hasta 1930. Estos templos alfombrados en cuya puerta hacen invariablemente guardia los ociosos sacerdotes.

Cataratas del Nilo Azul

Están a unos 30 km de Bahir Dar y tienen una altitud de 45 metros con un caudal de 400 metros de ancho en la estación de lluvias. El río Nilo Azul nace en el Lago Tana, se junta en Sudán con el Nilo Blanco, que nace en Uganda formando ambos el río Nilo que desemboca en Egipto.

Una visita imprescindible si viajas a Etiopía, sobre todo en la estación de lluvias, que es entre junio y septiembre.

Monasterios del Lago Tana

Las islas y penínsulas del Lago Tana nos encontramos con más de viente monasterios, algunos del sigo XIV.

Muchos de ellos albergan preciosos tesoros, como el de Kibran Gebriel, en cuyo interior se conserva una colección de casi 200 libros antiguos. En el de Daga Istafanos puedes ver los restos momificados de antiguos emperadores de Etiopía.

Además de la curiosa arquitectura de estos monasterios, sus murales y tesoros, el recorrido por estas islas es un precioso paseo entre la naturaleza y cultura.

GONDAR, EL CAMELOT AFRICANO

Capital floreciente en el siglo XVII, su poderoso soberano, Fasilidas, mandó construir un opulento complejo real utilizando técnicas aprendidas de Oriente y de sus entonces aliados, los Portugueses.

Gondar fue fundada en el año 1635 por el emperador Fasilidas y es una ciudad muy diferente a las que puedas visitar en Etiopía.

Su Recinto Real acoge varios castillos y pequeñas edificaciones bastante bien conservadas. Aquí te puedes perder dos o tres horas paseando entre su construcciones. Otro punto de interés son los baños de Fasilidas, la iglesia de Debre Birhn Selassie y un palacio a las afueras.

Fuera de estos lugares de interés, la ciudad es curiosa para callejear y perderse entre sus callejuelas pudiéndote encontrar toques art déco y otros estilos europeos de la época de la ocupación italiana (1936-1941). Desde aquí parten las visitas a las Montañas Simien.

AKSUM O ‘LA MADRE DEL CORDERO’

Excepto por la maravillosa iglesia de Los cuatro Apóstoles y la moneda aksumita. Aksum parece una ciudad de tantas en Etiopía. Sin embargo, parece casi pecado no visitar el lugar donde se encuentra la reliquia más preciada para los etíopes, el Arca de la Alianza y la Iglesia que la aloja, Santa María de Sión, a la que cada año acuden miles de peregrinos.

El preciado tesoro se encuentra en una pequeña capilla situada entre la que fuera la iglesia original, Ezana, y la nueva, construida por el último emperador, Haile Selassie en los años 60.

Parque Nacional de las Montañas Simien

Las montañas Simien son una de las cadenas montañasas más altas de África con algunos picos que superan los 4.000 metros de altitud. Fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1978.

En estas montañas podemos encontrar la siguiente fauna: babuino gelada, lobo etíope, íbice de walia, diferentes antílopes y unas 180 especies de aves.

Existen diferentes rutas de senderismo, aunque las normas del parque dicen que se debe entrar con un explorador, en realidad no es obligatorio y puedes inspeccionar tú la zona con la ayuda de un buen mapa. Hay rutas de 4 a 7 días, así que antes de adentrarse buscar buena información y equiparse apropiadamente.

Lago Langano

Este lago tiene una superficie de 305 km2 y es el mejor adaptado para el turismo. A pesar del color marrón de sus aguas, este lago es perfecto para el baño sin ningún peligro de enfermedades. En los albergues se ofrecen diferentes actividades acuáticas.

Pasear por su orilla es una actividad muy grata, sobre todo si te gustan las aves, pues podrás observar muy diversas especies de las mismas.

Lago Chamo

Se parte desde Arba Minch para visitar el Lago Chamo y en donde se tiene que contratar una lancha para hacer la el recorrido y poder disfrutar de los hipopótamos, enormes cocodrilos y una gran variedad de aves. 

Poblado de los Dorze

Un claro ejemplo de turismo responsable y sostenible. Al entrar un guía te acompaña y te va explicando la construcción de sus casas, como trabajan la hoja del plátano y otros usos y costumbres. Así mismo, te llevan a ver una cooperativa donde trabajan gran parte del pueblo haciendo preciosas telas.

Disponen de cabañas-habitaciones para los turistas. La verdad es que tienen muy buena pinta y son asequibles. El ambiente en el pueblo es muy tranquilo.

Jinka

Es un tranquilo pueblo desde donde se hacen las visitas a algunos mercados como el de Key Afer y Turmi, así como a un poblado Mursi. Una visita imprescindible es al Museo del Valle de Omo ya que te ayuda a situarte y comprender las diferentes tribus.

Tienen un mercado muy curioso y callejear resulta muy agradable. Aquí puedes ver a los Ari que suelen ser muy amables y sonrientes.

Mercado Key Afer en Jinka

Sin duda la mejor manera de visitar el sur es a través de sus mercados. Allí puedes ver a los Hamer, Benna, Tsemay y Ari haciendo sus compras, vendiendo sus productos, intercambiando o simplemente pasándolo bien. Lo mejor de lo mejor…

Visita a los Mursi desde Jinka

Como las visitas a los Mursi están programadas, al llegar ya tienes un montón de hombres ofreciéndose para que les hagas una foto. Cada uno se pinta más que el otro y se adornan más de lo habitual para llamar tu atención. Los Mursi tienen fama de ser agresivos porque la vida fácil de obtener dinero a cambio de una foto, les ha llevado a abandonar el ganado y dedicar los ingresos al alcohol y armas. Recomiendan visitarlos por las mañanas, que es cuando aún no empezaron a beber. Hay que tener paciencia porque son muy tocones y quieren que les des todo lo que lleves encima. Síguele el juego y pídele tú cosas a cambio.

Mercado de Dimeka

La gran mayoría de los que vienen a comerciar al Mercado de Dimeka son Hamer y es una experiencia mucho más grata que las visitas a los poblados. Además, puedes comprar preciosos collares y pulseras originales, aunque los precios son bastante europeos… De todas formas, pasear unas horas por el mercado tranquilamente, es de las mejores experiencias que puedes tener en el sur de Etiopía.

Poblado de Dashenech en Omorate

Los Dashenech son una tribu seminómada que se desplazan siguiendo el río Omo en dirección sur hasta el Lago Turkana. Para acceder a él hay que atravesar el río en canoa hecha con un tronco. En todas las visitas a los poblados te acompaña un guía que, supuestamente te cuenta un poco la historia y costumbres. Y en todas, pagas por entrar y por el guía. Para mi esta fue la peor visita de todos. Al no sacarles fotos nos querían echar del poblado… Una mala experiencia, sin más.

Poblado de los Konso

Es una visita tranquila en la que el guía sí que te va explicando todo y donde los locales no piden ser fotografiados ya que visten de forma occidental. Tienen un mercado muy sencillo y la gente es bastante amable.

Hay más poblados para visitar, como los Erbore, Kwegu, Karo,… Pero dependiendo del número de días que tengas tendrás que hacer una selección de los lugares y prestar atención al día de los mercados.

Awassa

Existe una norma en Etiopía y que por suerte pocos lugares aplican, por la que no pueden dormir en la misma habitación personas del mismo sexo. Pues en Awassa la aplican casi todos los hoteles. Hay un hotel cerca del lago que no lo hace. Lo más característico es su puerto, donde ves como van llegando los barcos y vendiendo desde la orilla. Como siempre, integrarse en la vida local es mucho más agradable y enriquecedor y que hacer visitas guiadas. En el mismo recinto hay para cocinar el pescado que ya tienen ellos o el que tú hayas comprado.

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