Mozambique, oficialmente la República de Mozambique, es un país situado al sureste de África, a orillas del océano Índico. Limita al norte con Tanzania y Malaui, al noroeste con Zambia, al oeste con Zimbabue, al suroeste con Suazilandia, al sur y al suroeste con Sudáfrica y al este con el océano Índico, donde colinda marítimamente con Madagascar, Comoras y los territorios franceses de Isla Europa, Juan de Nova y Bassas da India.

Su idioma oficial es el portugués. Su esperanza de vida es baja, su mortalidad infantil se encuentra entre las más elevadas del mundo, y su índice de desarrollo humano es uno de los más bajos del mundo. Sin embargo, desde el final de la guerra civil en los años 1990, su calidad de vida ha mejorado notablemente,​ registrándose avances económicos significativos, como el sector turístico. Su territorio está dividido en once provincias, compuestas por ciento veintiocho distritos. Su capital y centro principal económico y social es Maputo. Más del 99% de la población es bantú, y las principales religiones son el cristianismo y el islam.

GEOGRAFÍA

Mozambique es el 52° país más poblado y el 36° más grande del mundo, con una población cercana a los 21 millones de personas, y un área de 799 380 km². Para efectos comparativos, su población corresponde a la mitad de la colombiana, y su superficie total a la de Turquía, o a grandes líneas, al doble de la de Paraguay o California.

El país se localiza en el litoral de África Oriental, en la mayor planicie costera del continente (la mitad del territorio del país se encuentra a 230 msnm). La cadena montañosa conocida como Inyanga se localiza al oeste del país. Las mayores elevaciones montañosas se encuentran cerca de Zimbabue, Zambia y Malaui. El Monte Binga, en la provincia de Manica, con sus 2.436 m de altitud, constituye el 26° territorio montañoso de mayor altitud en África, y el punto más elevado de todo Mozambique.​ Otras montañas relevantes son Gorongosa (con 1862 m, situada en un parque natural de 4.000 km² en Sofala), el Monte Domue (con 2.095 m en Tete), Monte Chiperone (con 2.052 m), y Monte Namuli (con 2.419 m en la región fronteriza occidental de Zambezia). Ninguna de esas elevaciones se encuentra, sin embargo, dentro de las mayores montañas del continente.

En el Canal de Mozambique, tiene como vecinos las Comoras y Madagascar, así como los territorios franceses de Reunión, Mayotte, Juan de Nova, Bassas da India, Islas Gloriosas e Isla Europa.

Las costas son muy irregulares, cubiertas por grandes pantanos, elevándose el terreno a medida que se avanza hacia el occidente. En los estados fronterizos con Malaui y Zambia se encuentran las regiones más altas de todo el país. Algunas de las localidades situadas en las tierras altas son Chimoio, Angónia y Lichinga. En su zona meridional se encuentra la Bahía de Maputo, en cuyo interior se encuentra la capital nacional.

El país está dividido por el río Zambeze. Su valle, situado en el extremo meridional del Gran Valle del Rift, es el más importante de los accidentes geográficos a escala nacional.​ Otros cursos de agua importantes son el río Rovuma (en la frontera con Tanzania), el río Komati (entre Cabo Delgado y Nampula), el río Save (entre Sofala e Inhambane), lo mismo que los ríos Limpopo, Maputo, Komati, Shire y Usutu. En su zona noroccidental comprende una parte del lago Malaui. Por su parte, el embalse de Cahora Bassa es el segundo lago artificial más grande de África, ubicado en la provincia de Tete. El muro de contención tiene 171 m de alto y 303 m de ancho y su capacidad de embalse asciende a los 510 millones de metros cúbicos.

Mozambique tiene una estación cálida y lluviosa entre noviembre y marzo, y una fresca con vientos secos entre julio y septiembre.

ECONOMÍA

La economía colonial se caracterizó por los monopolios privados y la planeación estatal, así como la comercialización de productos básicos, con el fin de promover la acumulación de capital, los asentamientos portugueses, y en general, sus industrias y comercio, excluyendo a los africanos de los trabajos cualificados y directivos. ​

Tras la independencia, el gobierno del Frelimo nacionalizó las propiedades, y promovió la educación y la formación de los africanos. La economía se caracterizó porque los cultivos agrícolas a gran escala dirigidos por el estado, y las cooperativas agrarias y comunales, reemplazaron las plantaciones de los colonos y de las Compañías. Pero sus resultados fueron malos, lo que combinado con el abandono de los cultivos por sus antiguos dueños y la inestabilidad de la guerra civil, llevó al colapso de la producción agrícola, el comercio, y el sistema de distribución. ​ Buscando reconstruir la economía, el estado siguió las directrices del Fondo Monetario Internacional, las cuales hacían énfasis en la descentralización y en la privatización.

Las remesas de los trabajadores mozambiqueños en Sudáfrica, los ingresos del turismo, así como de los sectores portuario y ferroviario, han sido históricamente importantes fuentes de comercio exterior. Aunque esos sectores se vieron muy deprimidos durante los años 1980 y principios de los 1990 debido a la confrontación armada, volvieron a ser operativos tras los acuerdos de 1992, viéndose el sector industrial igualmente relanzado, en particular la explotación de recursos, el procesamiento de aluminio y la producción de electricidad. A principios del siglo XXI, el país había logrado cierto crecimiento económico.

La economía de Mozambique, en desarrollo y altamente endeudada, fue una de las principales beneficiarias de la iniciativa HIPC (para países en vías de desarrollo altamente endeudados, con lo cual espera consagrar sus recursos a mejorar las condiciones de la población, que en un 70% vive por debajo del umbral de pobreza, así como invertir su desbalance comercial).

Además de las secuelas en la infraestructura por la guerra civil y por las inundaciones del año 2000, el desarrollo del país se ha visto afectado por la existencia de dos millones de minas antipersonas sin desactivar.

Agricultura

Casi el 45% del territorio de Mozambique se puede utilizar para agricultura, ya que el 80% de la producción agrícola es de subsistencia. Del modo similar, aunque cerca de un quinto de la fuerza de trabajo nacional se consagra a la agricultura, ese sector sólo representa el 20% del producto interno bruto nacional. La mayor parte de la producción agrícola se debe a pequeñas explotaciones familiares, que producen las dos principales cosechas de maíz, mandioca, fríjol, arroz, verduras y aceite vegetal de cacahuete, sésamo, y semillas de girasol.

Aunque en la década de 1970 y 1980, en la mayoría de las áreas rurales la producción agrícola disminuyó, una mayor estabilidad social y política, y condiciones climáticas favorables, ayudaron a la mejoría en los años 1990. La producción es muy vulnerable a las sequías y a las inundaciones. En 2000, por ejemplo, fuertes inundaciones en el centro y en el sur causaron serios problemas.

Algunos productos de la época colonial que se han seguido cultivando son caña de azúcar, té, copra y sisal; a los usuales se han agregado algodón, marañón, mandioca, cítricos, papas, girasoles, bovinos, porcinos, y cada vez más aves de corral.

Las selvas cercanas al ferrocarril de Beira, en Zambezia, han sido explotadas como fuente de combustible y pulpa papelera. La deforestación (que ha disminuido sin llegar a ser sostenible la explotación maderera) y la siembra de eucaliptos, son preocupaciones ambientales.50​

Pesca

Las aguas mozambiqueñas albergan langostas, atunes, verdeles, sardinas y anchoas, pero son sobre todo conocidas por sus camarones y mariscos, que son productos de exportación.

La pesca es un área de la economía inmune a la inseguridad rural, de modo que desde 1973 la producción y comercialización de los frutos de mar ha sido un mercado estable con productos en alza continua.

Turismo

Antes de la independencia, el turismo era una industria rentable. Los vecinos de Rodesia (actuales Zimbabue y Zambia) y de Sudáfrica visitaban Beira y otras playas meridionales, lo mismo que el Parque Gorongosa, no lejos de Zimbabue.52​

Su clima tropical, paradisíacas playas, e islas en el Océano Índico, fueron atractivos perdidos durante la guerra civil, lo cual explica que con excepción de Malaui, registre la más baja tasa de visitantes de la región. Tras la independencia en 1975, la guerra civil que azotó el país entre 1977 y 1992 diezmó tanto la industria turística como la vida salvaje, por lo que las giras turísticas cesaron en 1978. ​

Después de 1992, durante la transición en Zimbabue y Sudáfrica (de donde viene cerca de un tercio de sus visitantes), ​ el turismo ha renacido y superado los niveles alcanzados en 1975. Se ha visto asimismo favorecido por el establecimiento de parques y áreas de conservación transnacionales con Suazilandia y Sudáfrica. ​A su vez, la estabilidad política del país ha provocado un ligero aumento del turismo procedente de países no africanos, principalmente de Portugal.

En la actualidad, la belleza de sus regiones, los animales salvajes y su herencia cultural, son activos para el turismo de playa, el cultural o el ecotourismo.

A finales de los años 1990, fue el sector de más rápido crecimiento, fundándose en 1999 un Ministerio de Turismo. En 2003, el sector contribuyó con un 1,2% del PIB nacional, situándose, empero, muy por debajo del promedio subshariano de 6,9%. En 2005 creció un 37%, convirtiéndose asimismo en un importante atractivo para la inversión extranjera. En 1999 visitaron el país 240.000 personas, una cifra que según las estadísticas de la Organización Mundial del Turismo, se incrementó en un 23% en 2004, registrándose 578.000 visitantes. Los ingresos en 2001 fueron de 64 millones de dólares, y en 2005 de 130 millones. En la industria turística trabajan 32.000 personas.

Entre las pocas conexiones aéreas se encuentra una con Portugal y servicios regionales con Dar es Salaam, Harare, Johannesburgo y Nairobi. Los billetes de avión son caros. El transporte aéreo interno tampoco es abundante, pero los precios son moderados debido a la entrada de nuevas compañías aéreas de bajo coste.

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