Cuando todo esto pase seguiremos viajando y maravillándonos con enclaves tan alucinantes como estos…

Hablamos de rincones de nuestro planeta que, al observarlos, son capaces de dejarnos sin aliento. Y que son, hoy más que nunca, los lugares a los que nos morimos por viajar cuando todo esto pase.

De algunos habrás oído hablar o incluso los habrás visitado, otros será la primera vez que los ves en tu vida. Y ahí reside la magia de viajar, en buscar y descubrir lugares que no sabias que existían e ilusionarte con un próximo viaje. ¿Nos acompañas?, a descubrir estos grandes destinos.

Templo Daigoji, Japón

Es un templo budista Shingon de Fushimi-ku, Kioto, Japón. Su objeto de devoción principal (gohonzon) es Bhaisajyaguru, el Buda de la Medicina. Daigo, literalmente «ghi», se usa de manera figurativa como metáfora de los pensamientos más profundos de la religión budista y significa «lo mejor de lo mejor».

Waitomo, Nueva Zelanda

Son unas cuevas de roca calcárea que forman grutas que tienen como mayor particularidad la existencia de un gusano luminoso en el techo de las cuevas. El gusano luminoso es la larva del insecto Arachnocampa luminosa, el cual emite una luz brillante con la que atrae su presa acercándola a un hilo mucoso en el que el insecto atraído queda pegado con lo que el gusano retira el hilo y coge a su presa.

Salar de Uyuni, Bolivia

O donde el cielo y la tierra se unen. Es el mayor y más alto desierto de sal del mundo, ocupando una superficie de más de 10.500 kilómetros. Y es por eso que aquí es difícil diferenciar que es el cielo y que es la tierra, porque en una vista al horizonte parece que se unen en un paisaje mágico.

Arrozales de Yuanyang, China

Es un paraíso para todos los amantes de la fotografía, y es que observar estos arrozales desde una vista de pájaro nos llama a sacar nuestra cámara y estar horas y horas fotografiándolos.

Aquí, se modela un paisaje casi irreal, en el que predominan en casi su totalidad los arrozales, que nos dejan una estampa digna de quedarse grabada en la memoria para siempre.

Meteora, Grecia

Para algunos es uno de los paisajes más extraordinarios del mundo. Y no es de extrañar… su propio nombre ya nos dice algo sobre este enclave. Meteora, que quiere decir “suspendido en el aire”.

Y es así, suspendido, donde podemos encontrar este monasterio en la cima de una roca gigante. Para algunos es una forma de estar más cerca de dios, para nosotros es pisar un verdadero prodigio.

Arashiyama, Japón

Contemplar este camino de majestuosos bambús puede ser una experiencia realmente inspiradora. Un paseo alrededor de Arashiyama, con sus tallos elevándose sobre ti a metros y metros de altura y el sol tímidamente apareciendo por sus tallos, es una experiencia que hay que vivir una vez en la vida.

Cinque Terre, Italia

Son cinco pueblos los que dan nombre a este lugar, lógico. Y es, sin duda, una de las más bellas zonas naturales mediterranias en Liguria. Los pueblos que la componen son Monterosso, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore, todo ellos construidos en las faldas de la colina.

Pero si hay algo que de verdad destaca de esta zona son sus coloridas casas. Y por eso que pasear alrededor de los viñedos que las circundan nos deja una imagen para recordar con el mar como telón de fondo.

Angkor Wat, Camboya

Si pensamos en lugares que hay que ver, al menos, una vez en la vida este sería uno de ellos sin duda alguna. Y es que pasear por los templos de Angkor es una espectacular mezcla de espiritualidad, simbolismo y grandeza.

Aquí, se dice que los templos te encogen el alma. Y no nos extraña, porque si hay una palabra que pueda definirlos es: sublime, por sus colores al amanecer, el canal que circunda los templos y su espectacular simetría.

Sigiriya, Sri Lanka

Sigiriya, o la Roca del León, es un conjunto arqueológico situado en el distrito de Matale, Sri Lanka. Aquí encontramos las ruinas de un antiguo palacio y un monasterio construidas sobre una gran roca que envuelve un paisaje de ensueño. Esta fortaleza natural, sirvió durante muchos años como elemento de vigilancia y defensa porque permitía divisar a los enemigos desde lejos. Ahora, es un verdadero monumento rodeado de belleza que merece la pena visitar.

Tsingy, Madagascar

Es el bosque de piedra más grande del mundo y tiene el nombre perfecto: “Donde no puedes caminar”, que es lo que significa literalmente Tsingy. Ocupa una superficie de 600 kilómetros cuadrados y está formado por afilados pináculos de piedra que datan del periodo jurásico. Eso si, átate bien las cordoneras, ten mucho cuidado y circula por sus pasarelas. Nosotros te adelantamos que la experiencia merece, y mucho, la pena.
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